viernes, 12 de agosto de 2011

Bello


Meciendo con tus labios mi alma,
Siluetas de sombra enamoradas,
Dígame tú mi dueño y señor,
¿Qué hay más bello que este amor?

Colapsando los segundos a miradas,
Me engulles entre tus brazos a carcajadas,
Sueño en la noche rica y esperada,
En la playa con la luna ya estrellada.

¿Cuándo volverá ese momento?
Los dos mirando al infinito inmenso,
Depositando el todo en el otro cuerpo,
¿Qué hay más bello que vivir lo nuestro?

viernes, 5 de agosto de 2011

Descanso...

El sol llegaba de frente dejándose notar en las pieles cremosas que habitaban la zona, campamentos varios con sus torres a lo alto que cubrían con sombra zonas pobladas. Dígase de la gente jubilosa que allí yacían tumbados como cuerpos congelados mirando a lo alto, que su júbilo se debía a estar disfrutando de un bello a la par que emocionante paisaje.

Al fondo, la inmensidad, y junto a ella diminutas hormigas que intentan refrescarse dándose un baño de placer y tranquilidad. Ninguna añora el esfuerzo de repetir una rutina diaria para llevarse la comida a la boca. Agraciados ellos que pueden disfrutar de tener la oportunidad de descansar.

jueves, 21 de abril de 2011

Tiempo

Cristalino, tetraedro, inacabado e imperfecto, es el tiempo, aquel eterno que sin quererlo ya esta muerto. Así de rápido, sin pensarlo, se acabaron los latidos del reloj, ya está cerca, ya pasó, otro segundo muerto en mi sillón.

Necesito un tiempo, necesito un beso o quizá un verso como estos.

Indefinido, incoloro, necesitado y honesto, es el tiempo, los momentos, los instantes que ya se fueron y se acabaron dejando las cenizas en el recuerdo, ya pasó, ya cayó otro segundo en mi colchón.

Necesito un tiempo, necesito un beso o quizá un verso como estos.

Real, voluble, maravilloso y siniestro, es el tiempo, aquel que muere y renace en cada intento. Incontrolable es un infierno, un torbellino de momentos.
Es el tiempo, solo tiempo, si lo coges ya es nuestro.

miércoles, 13 de abril de 2011

Perdido

Perdido… y vuelvo a este callejón donde empecé mi vida de blogs e historias, donde empecé mi recorrido creando nuevas formas de transmitir lo que siento, donde empecé yo solo, en silencio, allá donde la soledad arranca del interior lo que quiero.

Y vuelvo, porque entre tanto creado ya no me siento, la esencia del todo, mi yo. Si aquí nací, he recorrido muchos lugares intentando encontrar mi sitio, aquello en lo que me sienta a gusto y haga disfrutar al mismo tiempo al resto, y no lo encontré…

Necesito ese aliento, ese impulso que salga de mi alma y me rellene interiormente, sentir que lo que hago sirve para algo, y sentir que las palabras no se quedan en nada o en simples recuerdos, quiero volar y aunque tengo las alas, no tengo viento…

Una canción, la que suena en estos momentos, me hizo pensar, reencontrarme por un momento. Vuelvo al callejón, porque siempre seré esto:

Elniniovaho*

sábado, 6 de noviembre de 2010

Alas

Hay personas que se extrañan o que les parece mucho tiempo lo que a mí se me pasó volando. Piensan que quizá debiésemos probar de todo antes de unirse con tales propósitos a una persona, pero es que si existe el sentimiento, eso es más grande que cualquier cosa.

Siento dentro de mí como si se hubiera cerrado un ciclo, un año entero tuvo que pasar desde la primera persona hasta la última, para que todas aquellas amistades más influyentes en mi vida conociesen mi verdadero yo. Ha sido un largo camino de nervios, sustos, y mucha felicidad repartida en instantes eternos.

Nunca fue fácil contarlo, se repartieron esos momentos clave a los largo de los meses. Y es por ello por lo que me siento todavía como en las primeras semanas de enamoramiento, porque es ahora cuando empiezo a sentir para el resto, lo que llevo tanto tiempo sintiendo en silencio.

El niño vaho que un día decidió empezar todo esto, tenía tanto miedo… que se refugiaba en las letras para contar lo que sentía sin llegar a decirlo. Intentaba pasar desapercibido construyendo un mundo de teatro, una obra cuyo protagonista único era él mismo.

Digamos que después de tantos sentimientos, que todos giraban alrededor de la vida de este niño, encontró esas alas que las tenía desde el principio amarradas a sí mismo. Tomo la decisión de enfrentarse contra esa otra parte cobarde de su naturaleza y decidió volar.

Y así está volando en otras tierras, pero nunca olvidará sus comienzos, nunca olvidará lo que fue, siempre volverá a su rincón mágico donde comenzó siendo un niño vaho que se escondía tras las sombras para conseguir soltar sus alas y volar, convirtiéndose en lo que tanto anhelaba ser: un ángel*

…Encontré las Alas con las que poder Volar*…

lunes, 27 de septiembre de 2010

Lo consiguió...

Si lo que quería era despertar miedo,
Si lo que quería era asustarnos sin remedio,
Si lo que quería era terminar con ello… lo consiguió.

Y así fue como nos engañó, como lo que más nos unía quizá se perdió, y más que las palabras, el sentimiento de querer hacer algo tan grande, y juntos hacerlo.

Y creo que aunque el resultado fue el cese temporal, seguramente definitivo, de nuestra historia en recuerdos transmitidos en líneas y versos. Creo que eso sólo fue una consecuencia de un todo, el de no hacernos más fuertes ante el problema llamado sin nombre.

Algunos prefirieron simplemente arrepentirse de toda la magia que durante un año y pocos meses nos unía día a día para ver las nuevas noticias. Otros prefirieron no darle importancia, al fin y al cabo mientras sigamos viviendo los momentos no tenemos por qué contarlos. Y por último supongo que habrá otros como yo, que se quedan vacíos cada vez que veo que llegó el fin de lo que un día fue llamado ilusión.

Y todo por aquél que un día usando el dominio del miedo, nos asustó.
Pero la debilidad la mostramos nosotros, ante un ser que vale tan poco, terminamos con aquello que más nos unió.

Qué fácil fue para él, dejarnos sin alas para poder volar*

viernes, 10 de septiembre de 2010

Café fantasma

Quedaron a las seis de la tarde, en uno de esos días en los que aún el tiempo no se valora pero que poco a poco se va perdiendo. Llegaron los cuatro individuos al café y se sentaron en la esquina más oscura, la más tranquila y la más cómoda. No era la primera vez que aquel café era escenario de confidencias, y supongo que no sería la última.

Dos a dos sumando cuatro, los cafés se repartieron estableciendo lazos, dos capuchinos para un lado, y para el otro ni siquiera lo imagino. Los dos amantes del capuchino querían intimar quizá, o compartir andanzas que quizá los otros dos también hubiesen vivido. Y es que en esto de los sentimientos hay algunos que compartimos miedos, episodios, valores…

Iban a contar su historia para encontrar similitudes con el resto, para darnos cuenta de que no todos somos tan distintos, y de que todos hemos pasado por casi las mismas etapas. Quizá cuando encuentras a alguien que siente como tú, crees tener con él o ellos un lazo especial, ya que une aquello que no todo el mundo ha vivido, aquel otro lado cruel y duro de la vida cuando eres distinto.

Querían compartir con ellos momentos increíbles que habían pasado juntos, los comienzos, la complicación, y las batallas ganadas para encontrar la felicidad. Querían formar las bases de lo que toda una relación necesita, la tan ansiada confianza.

Uno de los individuos del capuchino estornudó y todo se desvaneció de su mente. Tumbado pensaba en lo que pudo ser y que no llego a ser, en ese café fantasma que solo era reflejo de la imaginación.

Tan solo dos días después se hubiera arrepentido de aquel café. Y desde entonces aprendió aquel individuo que antes de contar nada hay que saber a quién lo cuentas, que aunque les uniese el sentimiento, la orientación, no todos nacieron ángeles.

Y es que la magia se pierde si no sabemos mostrarla en su momento, si la mostramos a destiempo*