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lunes, 5 de enero de 2009

Carta a los Reyes...

Queridos Reyes Magos...otro año más llega el día en que llenareis de alegría a muchos niños del mundo, y yo como años atrás, escribo mi carta. Quizá, esta haya sido la vez que más he tardado en ponerme a escribirla, casi a media noche, cuando ya debería estar acostado esperándoos, pero bueno, como sé que sois mágicos, aún con suerte podréis recibirla.
No pensaba escribir nada, vosotros no necesitáis saber lo que quiero porque siempre habéis acertado, pero este año, como excepción, quise agradeceros vuestra función y hacer vuestro trabajo más fácil.
Muchos niños del mundo, y más aquellos que lo viven en sus propias carnes, piden paz para la tierra, parece un trabajo un poco difícil para tres hombres, ya que ni la magia de estos, ha conseguido parar las mentes obsesionadas, enfermas y tiranizadas capaces de pensar en la muerte a cada segundo. Aún así, todas las navidades pido por ellos, que tengan felicidad como cualquier niño se merece. También por aquellos que pasan hambre, los que mueren, en fin, todas las desgracias que todos conocemos y que nadie hace nada por pararlas…
Pido también por mis amigos, entre ellos por el príncipe-mendigo, que como sé que va a ser de los pocos que lean esto además de vosotros, pido para él felicidad…
Pido por todas aquellas personas que hacen de la vida algo diferente, no monótona, que a veces saludas, a otras siempre las miras, a otras las sonríes, en fin, aquellas que ponen un trocito de su vida para regalártelo por pequeño que sea…
Pido por los ángeles, aquellos que siempre están para protegerte. En especial, pido por los ángeles que cayeron del cielo, que su venida a la tierra sea también de felicidad, y que juntos puedan conseguir las alas que les hagan volar…
Pido por aquellos que están en el cielo, y que en vida consiguieron hacer feliz a tantas personas, llenando de emoción y de regalos días tan increíbles como puede ser el de mañana…
Pido por mi familia, en especial, por mi madre a quién le agradezco su inmenso trabajo y paciencia que tiene que tener cada día para aguantarnos, ella se merece regalos incapaces de ser escritos, por como es, sé, que se merece ser feliz. Mis hermanos, el mayor que sea feliz en su nueva casita y que le veamos a menudo, y el menos mayor, que estudie este añito y no dé más disgustos, que ambos sepan mejorar sus virtudes.
Mi padre, que también sea feliz al lado de aquella con quien quiso estar, sin pensar en los demás, aunque como yo soy diferente a él, y yo si que pienso en él, le deseo lo mejor. A mis abuelos, que el avance hacia la edad de oro sea ameno, que los dolores, las molestias, se acaben, que vivan felices y estén durante muchos años a nuestro lado.
Por último pido, para mí, que pueda disfrutar infinitos años de toda la gente que hoy está a mi lado, porque sin ellos este día no tendría sentido, como ningún otro en el año. Pido suerte para que en mi camino la estrella que a vosotros os guía hasta el portal, a mí y a los míos, nos guíe hacia la ya tan repetida: FELICIDAD.

Hasta otro año. Gracias.

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miércoles, 24 de diciembre de 2008

La Magia de la Navidad...

Año tras año vuelve con nosotros la Navidad, unos días mágicos de felicidad, de luces, de fiesta, de familia, de amigos, de alegría, de sonrisas, de turrón, de mazapán, de belenes, de árboles y de ángeles que bajan a la tierra para ser vistos.
Estas fechas pueden ser las mejores o las peores de la vida de cualquier humano, porque en estas fechas además de todos los sentimientos y sensaciones escritos anteriormente, nace la nostalgia, el recuerdo, y las imágenes de otros años de personas y seres queridos que ya no están.
Y es hoy día importante para recordar, pero no con la tristeza de los ojos que aún lloran cuando el recuerdo vuelve a ellos, sino del alma que se siente protegida por aquella que hoy está en el cielo. Y allí está mi abuelo.
Aunque ya pasaron dos años desde aquel día 17 de Diciembre, aún hoy el recuerdo está tan vivo de sus ojos, su sonrisa, su valentía y su alegría que ni el tiempo, ni los problemas ni nuevas sensaciones han sido capaces de acabar o de hacer olvidar la pena tan grande que todos tenemos al recordar.
Por estos días, hace unos cuantos años, yo crecía lleno de ilusión, ahogado de regalos, en una familia normal, en una vida normal que cualquier niño hubiera deseado. Y yo pensaba y sigo pensando, en los pobres niños que no pueden disfrutar de estos días, porque la crueldad del sufrimiento se ha cebado con ellos. También pensaba en sus madres, en los enfermos, en los sin techo, y en tantas personas que no son envueltas con la magia de la navidad.
Y pensaba también, que no está en tener o en poseer grandes cosas, la magia está en las personas que a tu alrededor te quieren, te adoran, te protegen y te llevan por el camino de la felicidad.
Por ello, la navidad no es recibir, sino dar, dar a los demás aquello que tanto te gustaría que te dieran a ti. Intentar hacer del mundo un lugar mejor donde vivir, porque es nuestro corazón la mejor arma para hacer cambiar a aquellas mentes arrogantes, engreídas y superficiales que juegan a ser amos del mundo. Hagámosles cambiar, que la felicidad, la tolerancia, la igualdad sean propósitos que cumplir en esta Navidad.
Aquel ángel que hoy recuerdo me hizo ver que la felicidad está en el corazón de los demás y que sólo la encontrarás haciendo feliz a aquel con quién estás, aquel ángel lo consiguió. Nosotros, también podemos conseguirlo…

¡Feliz Navidad!